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Metsä Spring y Valmet colaboran para desarrollar un nuevo producto a base de madera

La empresa de innovación de Metsä Group, Metsä Spring, y Valmet, han iniciado un proyecto conjunto para el desarrollo de un novedoso producto 3D a base de madera para reemplazar productos similares hechos de recursos fósiles, especialmente en productos de consumo como el embalaje.
El proyecto conjunto se centra en las propiedades de ajuste del nuevo material ecológico y en el desarrollo de una tecnología de fabricación altamente automatizada y digitalizada. También se evaluará la utilización de las corrientes secundarias industriales actuales del Grupo Metsä como materia prima del nuevo producto. El objetivo del proyecto es analizar conjuntamente el desempeño técnico y económico del nuevo concepto y evaluar los requisitos previos para construir, en una posible próxima fase, una planta piloto integrada a la producción existente de pulpa o cartón en Finlandia.
«Nuestro nuevo producto sería de alta calidad, seguro, fácil de reciclar y basado en madera del norte renovable cultivada de manera sostenible. Si el reciclaje de material, por alguna razón, no fuera una opción, el producto también es biodegradable. Además, su fabricación sería totalmente libre de fósiles», dice Jarkko Tuominen, director del proyecto de Metsä Spring.
«Valmet está firmemente comprometido con el desarrollo de soluciones que respalden la sostenibilidad. Como líder tecnológico, estamos en una posición de primera clase para utilizar nuestra tecnología existente y capacidades de desarrollo de productos únicas para el beneficio de proyectos como este», dice Petri Rasinmäki, jefe de la Unidad de Tecnología de Máquinas de Papel y Tablero en Valmet. La puesta en marcha de una posible planta piloto podría tener lugar en 2021. Si la fase de la planta piloto demuestra que el concepto es viable, entonces el siguiente paso sería construir una primera línea de fabricación comercial en los próximos años.

metsa valment


Albéa y Colgate lanzan el primer tubo de pasta dental reciclable

Colgate acaba de lanzar en Europa la pasta de dientes "Smile for Good" en un tubo hecho con HDPE (Polietileno de alta densidad), un polímero que se usa ampliamente para envases de leche y otras botellas de plástico y se recicla de forma masiva. Albéa ha fabricado el tubo.
El tubo Colgate es el primero en ser reconocido como reciclable por la APR (Asociación de Recicladores de Plástico) y RecyClass (una iniciativa que trabaja para mejorar la reciclabilidad de los envases), que establece los estándares de reciclabilidad para América del Norte y Europa, respectivamente.
«El compromiso de Albéa con la sostenibilidad se remonta a 15 años y se refleja en nuestra amplia gama de envases responsables», dijo Gilles Swyngedauw, Vicepresidente de Sostenibilidad, Marketing e Innovación de Albéa. «Hoy estamos acelerando el desarrollo de envases reciclables y contribuyendo a la circularidad en la industria de la belleza y el cuidado personal. Al asociarnos con nuestros clientes, proveedores y asociaciones reconocidas como APR y RecyClass, demostramos nuestro compromiso con el mañana».


Jornada de Sostenibilidad de Amec y Grupo Bonmacor

Amec y el Grupo Bonmacor organizaron una Jornada de Sostenibilidad en la Antigua Fábrica Damm de Barcelona el 21 de enero, en la que se dieron a conocer estrategias corporativas y soluciones en el packaging alimentario.
La Jornada contó con las ponencias de: Jorge Serrano, gerente de empresas de Ecoembes; Marta Puyuelo, directora de relaciones institucionales y comunicación del Sur de Europa y Francia de Pepsico; Juan Antonio López, director de optimización de energía y medio ambiente de Damm; Pere Coll, director I+D ingeniería de Enplater; y David Celigueta, jefe de ventas de Ulma Packaging.
Jorge Serrano habló sobre las implicaciones del nuevo contexto regulatorio en envases y empezó comentando algunos datos de reciclaje. Si miramos la evolución de la aportación ciudadana, se recoge un total de 15,7 kg por ciudadano en el contenedor amarillo, lo que supone un incremento del +12,3%, mientras que en el contenedor azul se trata de un total de 18,1 kg por ciudadano, que es un aumento del +12,4%.
El gerente de empresas de Ecoembes resumió en ocho puntos las implicaciones del paquete de economía circular: incremento de los objetivos de reciclado; recogida selectiva de botellas de plástico de bebidas; cambios en el punto de medición de la tasa de reciclado; ampliación de la responsabilidad del productor; ecomodulación de tarifas de punto verde; restricciones de comercialización en función de la reciclabilidad; obligación de incluir material reciclado en nuevos envases y proliferación de normativa autonómica y falta de armonización.
Jorge Serrano habló también del Pack CD, «una herramienta de ingeniería que se lanza en febrero y persigue ayudar en la fase de diseño, no en la de comunicación».
Por su parte, Marta Puyuelo explicó cómo contribuir a un sistema alimentario más sostenible: «debemos integrar la sostenibilidad en nuestro negocio». Pepsico está trabajando en seis prioridades: agricultura de nueva generación, impacto positivo del agua, envases para una economía circular, mejorar su gama de productos, mitigación del cambio climático y personas y diversidad, apoyando a las personas y a las comunidades.
«Tenemos que hacer todo lo posible para que el plástico no se convierta en residuo», declaró, y añadió que sus 3 R son «reducir (aligerando los envases), reciclar (incorporando plástico reciclado en nuestras botellas) y reinventar»; así en París, están pilotando un sistema de dejar el envase vacío de Tropicana y reutilizarlo; también están trabajando con las bolsas de snacks para buscar soluciones de biodegradación de los envases.
En bebidas, Damm es la segunda empresa en Iberia por volumen, con más de 15,5 MHIS vendidos; el 65% corresponde a cerveza, mientras que el 35% son refrescos, agua mineral y otras bebidas. Para Damm, los objetivos principales son: implantar mejoras energéticas dentro del proceso de fabricación del Grupo e impulsar proyectos de reducción de los costes a través la reducción de mermas y la valorización de residuos.
«En el período 2008 – 2017, hemos reducido el consumo de agua en un 37%, afirmó Juan Antonio López. Entre otras medidas, destacó que toda la electricidad que utilizan es de origen renovable, que han reducido su huella de carbono y cuentan con más de 13,000 m2 de paneles fotovoltaicos, con una potencia total de 1.7 Mw, ahorrando 2.160 toneladas de CO2. Trabajan también en el desperdicio 0 «y buscamos km0 en cuanto a los productores de materias primas». El 99% de los subproductos de la cervecería se valorizan como productos rentables: el bagazo y la levadura se usan como alimento para animales, se recupera la cerveza de levadura, el 100% de las emisiones de CO2 de los fermentadores se capturan y reutilizan en el proceso de la cerveza y el biogás de plantas de tratamiento de aguas residuales se usa como combustible.
En innovación, las líneas estratégicas son: proseguir actuando en el sentido de la reducción del consumo de los recursos naturales, la reducción de mermas, crear oportunidades de mejora en el proceso de fabricación de cerveza, apostar por la innovación orientada a impulsar el ahorro energético, la ecoeficiencia y sostenibilidad, desarrollar modelos de valorización de subproductos agroalimentarios, convirtiéndolos en coproductos y la generación de energía renovable para reducir el uso de energía procedente de combustibles fósiles. Para ello, Damm lleva a cabo numerosos proyectos y otras iniciativas como el reciclado de botellas, « reutilizamos cada botella unas 30 veces»; el reciclado de latas, «con 350 máquinas compactadoras repartidas por las playas», los vasos biodegradables 100% o reutilizables para conciertos y eventos; la sustitución de las anillas de plástico por Latcub, de cartón.
Finalmente, Juan Antonio López habló sobre la huella hídrica: «6700 litros/día es la huella hídrica media de un consumidor español»; la huella hídrica para hacer 1 L de cerveza es de 300 L y «hemos pasado a una huella hídrica de 180-190 por L».

Packaging sostenible
Pere Coll, de Enplater, habló sobre el packaging flexible y la economía circular. Entre 5 y 13 millones de Tm de plástico acaban en los océanos cada año; Asia es el continente que más plástico tira al mar y, si se analiza la procedencia de los microplásticos que hay en los oceános, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, el mayor porcentaje, un 35%, procede de textiles sintéticos y, sin embargo, la creencia generalizada es que viene de restos de envases. «Tenemos que trabajar en reducir los pesos y reciclar», dijo Pere Coll.
«El triángulo de oro del embalaje tiene tres vértices, imagen, funcionalidad y protección, con la sostenibilidad en el centro», añadió, enumerando después las ventajas del embalaje flexible: es más eficiente en el uso de recursos, pesa menos, conserva los alimentos, tiene una alta relación producto-packaging (high product-to-package ratio), posee beneficios de transporte (en una bobina caben muchas botellas), reduce materiales para el vertedero y cuenta con ventajas en el ciclo de vida (reducción del impacto del carbono, del agua, del uso de combustibles fósiles…).
Pere Coll afirmó también que «tenemos que cambiar de una economía lineal a una circular», para lo que enumeró cinco pasos: recogida selectiva de todo el packaging flexible para reciclar; clasificar las fracciones de mono-material adecuadas con el fin que estén disponibles para ser recicladas; rediseñar multi-materiales de packaging flexible a mono-material con fracciones de reciclaje existentes; identificar soluciones y desarrollar capacidades para clasificar y reciclar las fracciones restantes; y crear mercados finales para todos los materiales de packaging flexible reciclados.
Finalmente, David Celigueta, de Ulma Packaging, que se dedica al diseño y fabricación de equipos y sistemas de packaging de alta tecnología, habló sobre envasado sostenible. ULMAweCare es la respuesta de Ulma Packaging a los desafíos de la industria, un plan de sostenibilidad ambicioso y transversal que persigue la consecución de una economía circular de plásticos. «Podemos sustituir la parte de protección innecesaria del plástico y conservar la de protección de barrera», dijo David Celigueta. Para reducir el material de envasado, las medidas son: reducir el plástico, films de menor espesor, evitar envases sobredimensionados, disminuir el retal de film, envasar sin bandeja, usar bandejas de menor espesor y de materiales reciclables alternativos: cartón, madera…
Con el fin de favorecer el reciclaje, la idea es usar films de fibra de papel, films mono-materiales reciclados (PET, PP, PE…), films y bandejas hechos de material reciclado, bandejas basadas en celulosa y fibra para aplicaciones no barrera, así como bandejas de fibra de celulosa y planchas de cartón con liner plástico que facilitan la separación. Para potenciar la renovación, utilizar bio materiales fabricados a partir de recursos renovables: BioPE, BioPE, BioPET; fibra de papel, celulosa; plásticos biodegradables y compostables como PLA, PHA; papel, celulosa, celofán biodegradables y compostables.
Para concluir, David Celigueta mostró las diferentes soluciones de envasado sostenible que propone Ulma Packaging.


Se presenta una metodología que permite identificar el grado de reciclabilidad de los envases

La empresa española Dríade Soluciones Medioambientales ha lanzado una metodología para medir la reciclabilidad real de los envases que permitirá al consumidor identificar las opciones más responsables con el medio ambiente.
La metodología desarrollada por Dríade SM, con el apoyo científico de la Cátedra UNESCO de Ciclo de Vida y Cambio Climático ESCI-UPF, propone que la reciclabilidad de los envases y el porcentaje de material que queda disponible para un reciclado de calidad se muestre a través de dos tipos de acreditaciones informativas: el Certificado y el Sello de Reciclabilidad.
El Certificado de Reciclabilidad es una autodeclaración mediante la cual las empresas fabricantes de envases y/o empresas envasadoras, pueden identificar el porcentaje de material de envase disponible para un reciclado de calidad.
El Sello de Reciclabilidad es la ecoetiqueta voluntaria que las empresas podrán incluir en los envases para mostrar el resultado obtenido en el Certificado.
Esta metodología no solo permite a los fabricantes de envases y empresas envasadoras adquirir un conocimiento exhaustivo de los procesos de reciclado, sino también que puedan alcanzar sus compromisos medioambientales y mejorar la reciclabilidad de sus envases. De esta forma, las compañías podrán garantizar el cumplimento de las normativas presentes y futuras, además de optimizar su posicionamiento de mercado ante una demanda de sostenibilidad cada vez más exigente. Por su parte, este aval ayudará a los consumidores a identificar mejor los envases más respetuosos con el medioambiente y ejercer su derecho de compra responsable.
En el análisis, se evalúan todas las fases de reciclado del envase, ya que el fin último es mejorar su reciclabilidad desde la etapa de diseño del mismo, para obtener un material reciclado de calidad.
Pueden ampliar la información con la entrevista a Raquel Iglesias, directora general de Dríade Soluciones Medioambientales, que publicamos en el número de enero-febrero de 2020 de News Packaging.


III Jornada de Sostenibilidad del Clúster del Packaging & FoodService

El Clúster del Packaging y el clúster FoodService organizaron ayer la III Jornada de Sostenibilidad-Reduce, Re-use, Recycle en la Fábrica de Estrella Damm de Barcelona. Tras la presentación de Alejandro Utrera, Clúster Manager de Foodservice, Rafa Hernández, de Costa Cruceros, explicó el proyecto 4GoodFood, «que está consiguiendo reducir el 50 % del desperdicio alimentario», un objetivo planteado para 2030 pero que van a conseguir diez años antes, en 2020. Gracias a este proyecto, la comida preparada que no se ha consumido en el crucero, se envasa de forma adecuada y se hace llegar a entidades solidarias en diferentes ciudades en las que paran (en Barcelona, tienen un acuerdo con el Banc dels Aliments). También explicó que ya cuentan con dos cruceros con motor de gas natural licuado, Costa Smeralda y Costa Toscana, un avance a favor de la sostenibilidad.
A continuación, Javier Mir, de Frit Ravich, habló sobre el «crecimiento rentable» y, en concreto, sobre el proyecto de optimización de bobinas FSE, cuyo objetivo «es reducir el consumo de plásticos y la simplificación mediante el ajuste de las bobinas». En una primera fase, se está aplicando a frutos secos y palomitas, para implementarse después en patatas fritas y snaks. «Tiene un doble beneficio: menor impacto medioambiental y reducción de costes». Como resultado, se ha conseguido una disminución de emisión de plástico en 18 Tn/año, alineado hacia una estrategia de sostenibilidad. Además, se obtendrá un ahorro anual de 180.000 euros, con una mejora en coste de bobinas de un 17 % aproximadamente. Se ha logrado, así, una simplificación y estandarización de las bobinas mediante la aplicación de un criterio único.
Después, Marta Álvarez, del grupo Áreas, operadores de restauración, explicó el proyecto Circular Journey para reducir el impacto ambiental, basado en sustituir referencias y generar menos residuos ambientales. Para eliminar el plástico, se fijaron en otros materiales; así, cambiaron las cucharitas de plástico, que se utilizan para remover el café, por palitos. Con el fin de prevenir, pensaron no dejar material al alcance del usuario y entregarlo solo bajo petición y optimizar los elementos en la presentación de la oferta. Para reciclar, buscaron materiales alternativos, más sostenibles, así como educar y sensibilizar al personal y al consumidor en la selección.
Por último, Santi Aliaga, de Zyrcular Foods, habló sobre el reto de ser proveedor integral de proteína desde su origen. Es un hecho que ha disminuido el consumo de carne en los hogares españoles, de 53 a 47 kilos, y que todas las subcategorías de alimentos con proteínas vegetales crecen, así lo está también viendo el retail. «Contamos con una curva de aprendizaje, estandarización del producto, somos buenos en escalabilidad, seguridad alimentaria y trazabilidad, tenemos relación con los canales de distribución y una capacidad instalada», afirmó, pero quizás falta diseño organizativo, modelos abiertos colaborativos, una política comunicativa, un partneship con start ups…
Tras la introducción de Àlex Brossa, Clúster Manager del Clúster del Packaging, intervino Aida Cierco, responsable de sostenibilidad de Food de Klockner Pentaplast: «tenemos una visión holística de la sostenibilidad, centrada en tres áreas: nuestra gente, nuestras operaciones y nuestros productos, diseñador para la economía circular y con materiales sostenibles».
Para Klockner Pentaplast, con sus productos, la prioridad es garantizar la seguridad alimentaria, reducir el desperdicio alimentario, diseñar para una economía circular, reducir las emisiones de dióxido de carbono, aportar eficiencia operacional y crear valor compartido. «Tenemos un compromiso positivo con los plásticos, basado en cuatro pilares: innovar (hacer más con menos), acelerar (maximizar el uso de materiales sostenibles), educar (promover el valor de los residuos plásticos) y activar (impulsar un cambio a gran escala)”.
A continuación, Aida Cierco explicó el marco legislativo: la estrategia de plásticos de la UE y la Directiva SUP, que tiene el fin de prevenir y reducir el impacto que ciertos productos plásticos tienen sobre el medio ambiente, en particular en el medio acuático y la salud humana, así como promover una transición a una economía circular a través de modelos de innovación sostenible, productos y materiales, contribuyendo de manera eficiente al funcionamiento interno de mercado.
En los últimos años, Klockner Pentaplast ha usado 260.000 toneladas de rPET post-consumo. El aumento del uso de materiales plásticos reciclados es una parte clave de su plan de desarrollo junto con la inversión en I+D de nuevos materiales y técnicas de reciclado.

Mesa Redonda
Después de la pausa, tuvo lugar una interesante mesa redonda moderada por Sergi Escuriet de la empresa Lubrizol, en la que participaron: Esther Carreras, de La Fageda; Ignacio Martos, de Duni; Pere Coll, de Enplater; Victòria Ferrer, del Gremi de Recuperació de Catalunya, y Marta Álvarez, de Áreas.
«Sostenibilidad es sinónimo de responsabilidad social, de intentar construir un mundo mejor y es el origen de La Fageda», afirmó Esther Carreras. En el primer trimestre de 2020, lanzarán yogures con envases de cartón de 500 ml y, desde hace dos meses, están vendiendo yogur a granel en un envase biodegradable a varias tiendas de Catalunya. Además, están trabajando en reducir el gramaje de los envases más de un 10 %, lo que supone 60 toneladas anuales de reducción de plástico, y publican desde hace diez años una memoria de sostenibilidad, entre otras muchas más acciones.
Para Ignacio Martos, «sostenibilidad es la elección de la materia prima, la producción en las fábricas y el ciclo del producto». También comentó que prefieren hablar más de compostabilidad porque «la palabra biodegradable se usa hoy en día un poco a la ligera».
Pere Coll explicó que Enplater cuenta con una línea de productos que son todos reciclables «si los proponemos para que lo sean; los convertidores se lo tenemos que poner fácil a los clientes» y especificó que están trabajando en packagings monomateriales para que puedan tener un mejor reciclaje. Además, afirmó que «el plástico es maravilloso», defendiéndolo: «según el análisis de ciclo de vida, no hay ningún otro tipo de packaging flexible que sea mejor en términos de sostenibilidad que el plástico», explicando que otros materiales, como el aluminio y el vidrio, necesitan más energía para su reciclaje, y que a veces es incluso imposible reciclar un producto en que diferentes materiales se hayan mezclados entre sí.
A este respecto, Victòria Ferrer habló del brick, que, al estar formado por varias capas de materiales, no es sostenible: «por cada kilo de brick, se genera 1 kilo de rechazo que va al vertedero». «El camino son los monomateriales» y, coincidiendo con Pere Coll, explicó que «el PET monomaterial puede dar una reciclabilidad del 100 %».
Marta Álvarez citó, como ejemplo de productos difíciles de sustituir, a los cubiertos de plástico: «estamos probando volver al inoxidable, pero genera problemas (se necesita un espacio para el lavado, etc.». Después, hay productos que el consumidor no sabe dónde reciclarlos como los ‘paper cup’, para bebidas calientes, que están recubiertos por dentro por lo que no pueden ponerse en el contenedor de papel.
Después de las preguntas de los asistentes, el evento finalizó con una copa y unos aperitivos.


 

 

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