Foto: Xavier Padrós. Este año, la Federación de Asociaciones para el Fomento de las Artes y del Diseño (FAD) ha distinguido la trayectoria y la misión de la Fundació Mies van der Rohe, así como la labor comprometida y honesta del impresor Jordi de Casacuberta. La entrega de la Medalla del FAD 2026 tuvo lugar el 14 de mayo, durante la celebración de la Fiesta del FAD 2026.
Se trata de un galardón honorífico que desde 1928 distingue el trabajo y la trayectoria de una o de diferentes personas, proyectos o instituciones por su trabajo global o por una carrera sólida y continuada en alguno de los múltiples terrenos que integran el conjunto de las artes.
La Junta del FAD ha decidido otorgar este galardón a la Fundación Mies van der Rohe “por su labor incansable en la preservación y difusión del legado arquitectónico. Nacida a partir de la reconstrucción del Pabellón Alemán de 1929, la Fundación ha convertido este proyecto en una misión permanente para mantenerlo como un museo vivo, donde artistas y arquitectos interpelan, valoran o ponen en crisis la historia de la arquitectura. También por su papel como conector esencial entre la arquitectura europea y la ciudadanía. Este año, en un momento clave en el que Barcelona ejerce como Capital Mundial de la Arquitectura, la Fundación Mies van der Rohe se ha convertido en el epicentro de este diálogo global. Su capacidad para fomentar la excelencia y la reflexión crítica es una pieza fundamental para entender la centralidad de nuestra ciudad en el mapa de la arquitectura y el urbanismo internacional”.
Anna Ramos, directora de la Fundación Mies van der Rohe, junto con otros miembros del equipo, recogió la Medalla del FAD.
Por otra parte, la Junta del FAD también ha otorgado una Medalla al impresor Jordi de Casacuberta, “por ser un colaborador histórico del FAD en la producción de litografías. Jordi ha ejercido siempre su trabajo con gran profesionalidad y un gran cuidado, garantizando una calidad fuera de duda. Su lealtad, tanto a la profesión como a la entidad, el entusiasmo, la generosidad de transferir su conocimiento y la dedicación incansable lo convierten en un referente del saber hacer artesanal y en uno de los guardianes de un oficio que mantiene viva la tradición gráfica de nuestro país”.
Jordi de Casacuberta, propietario de la imprenta C. Casacuberta, recogió la Medalla del FAD.


