Flor de Esgueva, marca del Grupo Lactalis y referente en el mercado español de quesos elaborados con leche de oveja, inicia una nueva etapa con la actualización de su identidad de marca y arquitectura de gama realizada por Little Buddha Agency.
Reconocida por su receta 100% leche de oveja y su posicionamiento premium, Flor de Esgueva se ha consolidado como un clásico. Sin embargo, el peso comercial de su referencia Viejo frente a la gama Añejo evidenciaba la necesidad de reforzar la segmentación y clarificar la propuesta de valor dentro de su portafolio.
En este contexto, la marca ha abordado un proceso estratégico de redefinición con un doble objetivo: fortalecer su producto icónico y potenciar su gama de mayor valor, facilitando la comprensión de la oferta por parte del consumidor y aumentando su impacto en el punto de venta.
El proyecto parte de un análisis integral del posicionamiento de la marca y de sus principales activos, identificando la leche de oveja como su elemento diferencial clave. A partir de ahí, se ha trabajado proactivamente en la evolución del imagotipo y del lenguaje visual para construir una identidad más simple, coherente y contemporánea, manteniendo el vínculo con la tradición.
Entre los principales cambios, destaca la eliminación de elementos visuales con baja capacidad de conexión —como la referencia al castillo— en favor de una iconografía más directa y significativa, con la oveja como protagonista central. Asimismo, se ha redefinido el sistema cromático para reforzar la coherencia de la gama, con un cobre más distintivo para Viejo y la introducción de códigos dorados para la referencia premium, lo que supone una jerarquía más clara entre las gamas.
En paralelo, se ha clarificado la arquitectura de producto mediante la evolución del naming, transformando Añejo en Gran Reserva para hacer más intuitivo su carácter superior y facilitar su identificación. El imagotipo también se ha actualizado, con un Maestro Quesero reinterpretado desde una perspectiva más aspiracional de un personaje del siglo 20 pero no medieval y más alineada con los procesos reales de elaboración, poniendo en valor gestos clave como el aceitado del queso.
Esta evolución permite a Flor de Esgueva reforzar su posicionamiento como marca de referencia en el segmento premium y super premium.


