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48ENTREVISTA I INTERVIEW xxxxxxx xxxxxxxxxxxxx la evolución a mono PP, considerado como más reciclable, o la modificación de los materiales actuales para mejorar sus características de maquinabilidad (sellado, resistencia térmica, rasgado relacionado con la orientación del film). En el caso del blíster 100% PET, hay ciertos aspectos técnicos que tienen que ser mejorados para asegurar la correcta extracción del producto (push-through) manteniendo la estanqueidad del conjunto y, por lo tanto, los niveles de protección; es un equilibrio difícil de alcanzar, y estamos trabajando, aplicando diferentes tecnologías, para optimizarlo. ¿Puede explicarnos por qué los envases flexibles tipo doypack son más sostenibles que los envases rígidos como un bote de HDPE? En primer lugar, me gustaría indicar que los materiales y los tipos de envases no se pueden considerar como buenos ni malos de forma generalizada; cada envase presenta unas características que deben evaluarse en función de cada caso concreto y de las necesidades específicas. Esta evaluación debe hacerse de una forma técnica rigurosa. En el caso del impacto ambiental, es imprescindible realizar un análisis de ciclo de vida por organismos acreditados. En uno de los proyectos en los que hemos trabajado, analizando el envasado de 350g de un producto en polvo, y comparando un envase rígido con un doypack con zipper, los datos de huella de carbono, expresados como gramos de CO2 equivalentes son muy reveladores. El primer aspecto a tener en cuenta es el consumo de materias primas; el peso del envase rígido es de 67,34g, mientras que el peso del doypack es de 9,6 g; tanto la extracción de materias primas como los costes de transformación se multiplican en la comparativa. La logística también tiene un impacto considerable. Para el caso del envase rígido, el transporte desde las instalaciones del fabricante hasta las del del envasador es altamente ineficiente, ya que se transporta mucho aire; no es el caso del doypack, ya que una sola bobina de 2.000 metros lineales permite fabricar casi 15.000 envases, reduciendo drásticamente las necesidades de transporte. El coste de la distribución del producto final también se ve afectado, aunque en menor medida. Sumando todos estos conceptos, conseguimos una reducción por envase desde los 232 a 35 gramos de CO2 equivalentes, lo que supone un más de un 85% de disminución. Usted cuenta con una larga experiencia en packaging. ¿Cómo ve la situación actual del sector? ¿Qué posicionamiento tienen las empresas españolas y la investigación española a nivel global? El sector mueve en España alrededor de 1.500-1.600 millones de euros; es un sector fuertemente atomizado con muchas empresas familiares españolas medianas o pequeñas en su mayor parte (aunque hay excepciones), y con filiales de grandes multinacionales. Hay además una alta concentración geográfica, con Cataluña y Comunidad Valenciana como principales polos. Las empresas españolas imprimen con muy buena calidad, tanto en flexografía como en huecograbado, y son muy buenas implementado soluciones a medida; creo que una de nuestras principales fortalezas es la proximidad a los clientes: sabemos escucharlos. Además, pienso que también destacamos en flexibilidad, adaptándonos rápidamente a los requerimientos. Parte de esta flexibilidad es nuestra capacidad de trabajar en tiradas no solamente largas, sino también medianas y cortas. Salvo excepciones puntuales, tenemos una gran dependencia tecnológica, ya que la mayor parte de la innovación en materiales viene de la mano de grandes grupos químicos internacionales; se podría decir que somos mucho más fuertes en conversión que en química base. ¿Y en sostenibilidad? Estamos bien posicionados en la parte de sostenibilidad, ecodiseño y reciclabilidad, ofreciendo respuestas a las necesidades de nuestros clientes; en este sentido, cabe destacar la colaboración de las empresas con centros tecnológicos, lo que nos da una gran capacidad de transferencia industrial especializada en impacto ambiental y modelos colaborativos. La investigación está muy pegada a la industria, permitiendo el desarrollo de soluciones directamente industrializables, y permitiendo una validación en planta casi inmediata. Podemos decir que la investigación española en envases flexibles no lidera en el desarrollo de nuevos polímeros disruptivos, pero sí en cómo usar mejor los polímeros existentes, cómo hacerlos reciclables, cómo adaptarlos a la normativa y cómo llevarlos al mercado. Cabe resaltar que, en nuestro ecosistema de empresas, también tenemos casos de algunas que han desarrollado centros tecnológicos, con mucha mano de obra altamente especializada; esto permite que la innovación no solo sea científica, sino, fundamentalmente, operativa. Como conclusión, podríamos decir que estamos en un momento clave donde nuestra capacidad de adaptación a los cambios, concretamente al nuevo marco regulatorio y tecnológico, va a suponer una gran oportunidad para nuestras empresas. As Head of Innovation, what areas is the research focusing on? Flexible packaging has undergone a rapid

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