España avanza hacia la economía circular con la puesta en marcha del primer demostrador del proyecto europeo MixMatters. Esta iniciativa, financiada por la Circular Bio-based Europe Joint Undertaking (CBE-JU), transforma residuos agroalimentarios mixtos en nuevos flujos de valor mediante una innovadora tecnología de separación inteligente.
El proyecto MixMatters está coordinado por el centro tecnológico valenciano AINIA y cuenta con un consorcio de 18 socios de ocho países europeos (España, Bélgica, Finlandia, Alemania, Austria, Italia, Eslovenia y Reino Unido). Su objetivo es validar un sistema móvil de separación con robótica e inteligencia artificial capaz de tratar residuos mixtos que, hasta ahora, no podían aprovecharse mediante métodos convencionales. Con una dotación de 5,7 millones de euros, la iniciativa busca reducir el impacto ambiental del desperdicio alimentario y generar nuevas cadenas de valor en la bioeconomía circular. El proyecto forma parte del programa Horizonte Europa a través de la iniciativa Circular Bio-based Europe Joint Undertaking (CBE-JU).
El primer piloto ya está en marcha en València, en un entorno de validación real ubicado en Mercavalència, y se enmarca en una estrategia de despliegue que continuará en otros dos escenarios en España: la industria alimentaria de Natural de Montaña en Anna (València) y los centros de tratamiento de residuos orgánicos procedentes de invernaderos en SACh (Almería).
El coordinador del proyecto, Nicolas Issaly, ha señalado: «este proyecto tiene como objetivo demostrar, en condiciones reales, cómo una Unidad de Separación móvil con robótica e inteligencia artificial puede convertir flujos mixtos de biorresiduos en nuevos recursos de alto valor. El piloto de Mercavalència es el primer paso de una validación que continuará en otros dos sectores productores de residuos mixtos: la industria alimentaria (Natural de Montaña – Anna) y los centros de tratamiento de residuos orgánicos procedentes de invernaderos (SACh – Almería). Así avanzamos hacia una gestión de residuos más eficiente, con menos CO₂ y más oportunidades para la bioeconomía circular».
Por su parte, Javier Donato, director de SITRA, empresa encargada del diseño y construcción de la Unidad de Separación, ha apuntado que «MixMatters representa un espacio de colaboración con actores del ecosistema industrial y científico. Se trata de una contribución orientada a generar conocimiento y soluciones que puedan ser transferidas a la industria, reforzando el papel de la valorización de residuos como eje estratégico de la competitividad empresarial».
El piloto de MixMatters se articula en torno a una Unidad de Separación móvil que integra robótica y visión por inteligencia artificial para identificar y clasificar automáticamente biorresiduos con impurezas como plásticos, cartón o vidrio. La solución tecnológica integra componentes desarrollados por distintos socios del consorcio: Recycleye contribuye a la separación de plásticos y cartón; VTT aporta los procesos de deshidratación y estabilización; e ILVO realiza el análisis de la composición de la fracción orgánica.
El objetivo es transformar estos residuos en subproductos de alto valor —ingredientes en polvo, concentrados de azúcares, proteínas y fibras, compuestos bioactivos y monómeros plásticos—, reduciendo así el vertido y la incineración. Durante esta primera fase se procesarán hasta 16 toneladas de residuos.
La puesta en marcha del piloto de MixMatters se suma a la estrategia de valorización orgánica que ya se aplica en muchas ciudades españolas. A nivel nacional, las estadísticas oficiales reflejan que en 2023 las empresas gestoras recogieron 22,4 millones de toneladas de residuos municipales, de los cuales 5,4 millones se recogieron de forma selectiva, lo que representa un aumento respecto al año anterior y evidencia la progresiva consolidación de modelos de separación de residuos en España. Estos resultados reflejan un cambio estructural en la gestión de residuos urbanos en el país, hacia modelos más sostenibles y eficientes.
MixMatters aborda ahora el siguiente reto: la valorización de residuos agroalimentarios mixtos, que hasta el momento no podían tratarse mediante sistemas convencionales de recogida y tratamiento. Su despliegue representa un paso decisivo hacia una gestión de residuos más eficiente, baja en emisiones y alineada con los principios de la bioeconomía circular. El consorcio continuará monitorizando el impacto del piloto para validar su escalabilidad en otros entornos industriales de Europa.
Foto: Nicolas Issaly, doctor en Microbiologia.














