Un estudio dirigido por el Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC), en colaboración con la Singapore University of Technology and Design (SUTD), muestra el primer biomaterial desarrollado a partir de cáscaras de gambas que no solo es resistente al agua, sino que se vuelve más fuerte al entrar en contacto con el agua.
Inspirándose en la cutícula de los artrópodos, los investigadores adaptaron el quitosano para crear un material biointegrado que no solo resiste la hidratación, sino que aumenta su fuerza al mojarse, alcanzando valores muy superiores a los de los plásticos convencionales.
Este proceso no altera la naturaleza biológica del quitosano. «El material sigue siendo biológicamente puro a los ojos de la naturaleza; sigue siendo esencialmente la misma molécula que se encuentra en los caparazones de los insectos o en los hongos», explica Javier G. Fernández, profesor de investigación ICREA en el IBEC, investigador principal del grupo de Materiales e Ingeniería Biointegrados y líder del estudio, publicado en Nature Communications. Esta pureza permite una reintegración perfecta del material en los ciclos ecológicos naturales, sin necesidad de ser recuperado.
Pie de foto: Javier G. Fernández & Akshayakumar Kompa – IBEC laboratories.














