AECOC y FIAB han celebrado, en el Real Teatro del Retiro, de Madrid, el 8º Congreso de Desarrollo Sostenible, un encuentro que anualmente reúne a más de 250 profesionales de destacadas empresas de la industria y distribución de diferentes sectores profesionales.
Ignacio Silva, presidente de FIAB y miembro del Consejo Directivo de AECOC, ha señalado, en su discurso inaugural, que la evolución del desarrollo sostenible genera un cambio de modelo de negocio, donde se han de implicar los órganos de decisión de las compañías al mas alto nivel. El presidente de FIAB también ha afirmado que debemos tener seguridad jurídica para poder ser competitivos en relación con el resto de los países europeos.
La importancia de compatibilizar sostenibilidad y competitividad y la necesidad de disponer de un marco regulatorio claro han centrado la primera charla del encuentro, en la que el director general de AECOC, José María Bonmatí, y el director general de FIAB, Mauricio García de Quevedo, han coincidido en la importancia de avanzar hacia los objetivos ambientales desde la colaboración público-privada y con un marco de seguridad jurídica para las empresas.
Durante su intervención, el director general de AECOC ha subrayado que las compañías mantienen un compromiso firme con la sostenibilidad, aunque ha advertido de que el actual contexto, en el que se relajan algunas de las exigencias normativas, exige demostrarlo con hechos. “Las empresas estamos comprometidas con la sostenibilidad, pero ahora tenemos que demostrar con hechos que ese compromiso es real”. José María Bonmatí, ha señalado que uno de los principales desafíos es el exceso de regulación y, especialmente, la inseguridad jurídica que afrontan las empresas. En este sentido, ha reclamado unidad de mercado, claridad normativa y una interlocución real con la administración, basado en la escucha activa por ambas partes.
En relación con la normativa de envases y residuos, el director general de AECOC ha destacado la magnitud del reto, recordando que en España se ponen en el mercado alrededor de 20.000 millones de envases y que el objetivo de recuperar el 90% supone transformar en profundidad los circuitos de reutilización y recogida. José María Bonmatí ha advertido de que algunos plazos, especialmente en el caso del sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR), no son realistas y ha defendido la necesidad de adecuar los tiempos y la normativa para garantizar su viabilidad. “Está bien regular los objetivos, pero no que nos digan cómo alcanzarlos. Las empresas debemos decidir cómo llegar a ellos”, ha señalado, al tiempo que ha alertado de que imponer el “cómo” puede generar ineficiencias y pérdida de competitividad frente a otros países.
El director general de AECOC también ha puesto el foco en las dificultades que plantea el actual modelo de etiquetado, al considerar que resulta muy complejo incorporar en el envase físico toda la información exigida por la legislación. Por ello, ha defendido avanzar hacia el etiquetado digital como solución para facilitar el cumplimiento normativo sin comprometer la operativa ni la competitividad del sector.
Por su parte, el director general de FIAB ha enmarcado el debate en una concepción amplia de la sostenibilidad, que debe abordarse no solo desde la dimensión ambiental, sino también económica y social. “La sostenibilidad es una prioridad para toda la sociedad y las empresas la tenemos interiorizada”, ha afirmado Mauricio García de Quevedo, quien ha añadido que la sostenibilidad no puede desarrollarse al margen del contexto geopolítico ni de la capacidad tecnológica disponible. En su opinión, más que acelerar o multiplicar la regulación, resulta clave fomentar la colaboración público-privada: “No se trata de hacer una carrera, se trata de ir juntos”.
Mauricio García de Quevedo ha coincidido en alertar sobre la inseguridad jurídica que generan determinadas normativas y ha defendido que el sector pueda aplicar soluciones como el etiquetado digital, que permitiría ofrecer más información al consumidor de manera eficiente. En materia de reutilización, el director general de FIAB ha mostrado el respaldo de la industria a los objetivos marcados, aunque ha reclamado flexibilidad para alcanzarlos sin perjudicar la competitividad.
En cuanto al reglamento europeo de deforestación, ambos directivos han coincidido en que combatirla es incuestionable como pilar de la sostenibilidad. No obstante, Mauricio García de Quevedo ha advertido de que una aplicación excesivamente rígida y con elevada carga burocrática puede convertir la norma en difícilmente cumplible, especialmente para las pymes. “Cuando se diseña una regulación hay que tener en cuenta la realidad de las pymes, a las que les resulta mucho más difícil asumir determinadas exigencias y que son el 95% del tejido empresarial agroalimentario”. Por su parte, José María Bonmatí ha indicado que la regulación debe contemplar el impacto en toda la cadena de valor, ya que las grandes empresas trasladan las obligaciones a sus proveedores, muchos de ellos de menor tamaño.
Ambos responsables han coincidido finalmente en que el éxito de los nuevos sistemas, especialmente en materia de envases, dependerá también de la implicación del consumidor.
Por su parte, Isabel García Tejerina, Senior Advisor en EY y exministra de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, ha destacado, en su participación en el encuentro, que las tensiones geopolíticas han reforzado la importancia de la sostenibilidad como elemento estratégico para las empresas en un contexto de incertidumbre. La exministra ha defendido que la sostenibilidad debe generar valor a largo plazo y actuar como un factor de competitividad, integrándose de forma transversal en la actividad empresarial y en la toma de decisiones. También ha destacado la necesidad de equilibrar competitividad y regulación, armonizando los objetivos empresariales, sociales y medioambientales. En este sentido, ha señalado que Europa debe recuperar su ventaja competitiva, avanzando en la descarbonización sin perjudicar la economía, junto con medidas como la reducción de la carga fiscal y la simplificación normativa para favorecer la actividad empresarial.
Sistemas de depósito y retorno de envases
Marián Áč, presidente de la Asociación Europea de Sistemas de Depósitos, Devolución y Retorno (EDRSA), en su ponencia “Hacia un SDDR eficiente”, ha señalado que los sistemas de depósito y retorno se consolidan como una herramienta eficaz para impulsar la economía circular y mejorar la calidad del reciclaje.
Marián Áč ha recordado que, en el actual contexto normativo, los Estados miembros avanzan hacia la obligatoriedad de implantar sistemas de depósito para envases de bebidas de un solo uso, al tiempo que los productores deben cumplir objetivos de recogida y de incorporación de material reciclado en nuevos envases de plástico.
Según se ha expuesto, estos sistemas permiten alcanzar de forma sostenida tasas de devolución superiores al 90% y garantizan la obtención de material reciclable de alta calidad apto para uso alimentario. De este modo, se favorece un ciclo más cerrado y se reduce la dependencia de materias primas vírgenes.
En este sentido Dinamarca es uno de los modelos más consolidados de Europa. El sistema funciona desde 2002 y el 93% de botellas y latas regresan al circuito. Por su parte, Eslovaquia, que puso en marcha su sistema en 2022, ha alcanzado ya un 92% de retorno en su segundo año, además de registrar una reducción medible de la basura dispersa y una mejora en la calidad del material recogido.
El presidente de EDRSA también ha subrayado que el éxito de estos sistemas depende de varios factores. Entre ellos figuran un marco legislativo claro y sólido que defina con precisión los derechos y obligaciones de todos los actores implicados, una cooperación efectiva entre productores, comercios y autoridades, un periodo suficiente de preparación para el operador designado y la existencia de un equipo técnico experimentado que garantice una implantación estable y eficiente.
Durante el evento, también se habló sobre la agricultura regenerativa como un motor de cambio junto con Elvira Domingo de EIT Food, Jordi Aycart de Nestlé, Lluís Naclohe de PepsiCo y Ana Palencia de Unilever. Con Trinidad Dávida de Dia España y Laura Grabulosa de La Fageda Fundació se abordó cómo medir y gestionar el impacto social generado en la cadena de valor. El Congreso se cerró con Cinta Bosch, gerente de sostenibilidad en AECOC (foto).














