Cuando Bruno Mocher decidió lanzar un perfume para perros, quería lujo. Trabajando con la famosa casa Galimard de Grasse para la fragancia, descubrió en Coverpla un socio capaz de ofrecerle una combinación de frasco, tapón y dosificador con una identidad propia.
Experto en la distribución de productos para el cuidado del cabello, un día a Bruno Mocher se le ocurrió la idea de crear una fragancia para perros, un producto nicho de ultralujo, pero accesible. “Hasta ahora, solo había sprays presentados en frascos sencillos que no tenían nada de especial”, explica Bruno. “Mi idea era llegar a los nueve millones de dueños de perros de Francia, de los cuales el 7% gasta hasta 3.000 euros al mes en los llamados productos de ocio”, afirma. Eligió a Galimard para la fragancia y a Coverpla para el packaging.
Delphine Mocher, hermana de Bruno, colaboró con Galimard en la elección de una fragancia ligera, elegante y sin alcohol, sin un aroma excesivo. Del catálogo de Coverpla, la marca eligió el frasco Urban de 100 ml, combinado con un tapón Saxon negro y el dosificador Sensea, de difusión fina y uniforme.
“Para este desarrollo, respetamos los códigos de la perfumería de alta gama con un packaging sofisticado y contemporáneo, a la vez bello y práctico”, comenta Sébastien Saussereau, director de Coverpla.
Bruno Mocher concluye: “el escenario de Dog de Lux ha quedado ilustrado por la unión de nuestra empresa familiar y los diferentes actores de la cadena de valor, que estuvieron a la altura de cada reto. Coverpla, en este caso, actuó como un socio técnico y creativo, con entusiasmo y flexibilidad”.














